LA CLAVE DEL FRACASO

Este domingo hablamos de fracaso. Aquello que nuestra cultura nos prohíbe y del que nos avergonzamos de hablar. El fracaso, según la RAE, es el resultado adverso de una empresa o negocio o, dicho de otra forma, una consecuencia negativa que no esperábamos en cualquiera que fuera el campo. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto hablar de ello?

Toda la vida tendemos a demostrar que somos capaces de conseguir lo que nos dicen. Somos capaces de andar en bici, de superar un nivel en la "play" o, incluso, de tener un trabajo con un sueldo digno. Los colegios hablan de fracaso escolar, los psicólogos de incapacidad y la calle de descentrado (este último me hace mucha gracia). Así se considera una persona en España que no cumple con las expectativas impuestas por la sociedad. 

No obstante, existen países que aprueban nuestro mayor miedo y, además, lo potencian. Los países nórdicos como Holanda y Finlandia apuestan por sistemas acordes a cada alumno entendiendo la diversidad de talentos y destreza. El famoso valle Silicon Valley, la meca de todo startup, exige haber fracasado como mínimo dos o tres veces para creer en el negocio e invertir en él. México, por su parte, creó el llamado Fuckup Nights, un conjunto de comunidad y eventos donde empresarios experimentados hablan de sus pasados fracasos con total orgullo y aprecio. 

Entonces, ¿si algunos de los países más innovadores emplea el fracaso como base de su evolución, por qué nosotros no? La respuesta es tan sencilla como una sola palabra ya mencionada. Orgullo. 

ORGULLO

Nacemos y nos caemos. Nos levantamos y nos caemos. Pedaleamos y nos caemos. Básicamente, nos caemos. Pero es tal el orgullo en todo que no soportamos que nuestro alrededor nos mire con ojos de incapaz y menos que hablen de ello. Nuestro orgullo supera nuestra propia evolución llegando a límites de no arriesgar y ni salir a la calle por vergüenza del qué dirán. Hace tres días En Clave de Sol organizó el Fuckup Nights Donostia al que, por supuesto, acudí. Dos de los ponentes hablaron de sus fracasos de una manera ligeramente diferente. Una de ellos, Mónica, lo mostraba con seguridad y confianza, el otro lo medio-escondía.

Mónica dijo una frase tan tonta como importante:

"Hay que salir a emprender como cuando te vas de viaje y te pones lo que nunca lo harías por vergüenza."

A Iván le pregunte cuál de los dos era peor, si el dinero que perdemos o la imagen que damos. Entre palabras escondidas me contestó lo siguiente: 

"Cierto es que perder dinero duele porque cuesta ganarlo, pero la imagen de inepto que mostramos es lo peor sin duda".

Steve Jobs hablaba de vivir el día como si fuera el último, yo digo comernos el orgullo y pensar en cómo podremos mejorar de esto que hemos aprendido  porque, como todos irónicamente decimos, de los errores se aprende. 

¿Cómo? Es simplemente una evolución que tenemos que pasar una vez nos demos cuenta de la gran importancia que le damos a nuestro orgullo.

Para terminar quiero recomendar un libro que me ha ayudado a darme cuenta de esta idea: "Cómo ganar amigos e influir en las personas." de Dale Carnegie. ¿Acaso te suena como último recurso social? De ese mismo punto de vista he estado hablando en este post. 

Démosle la importancia que necesita al prójimo, escuchémoslo y valorémonos sin que nadie nos lo tenga que decir. Si fracasamos aprendemos.

Háblame de ti. Estoy seguro de que has superado algun que otro fracaso. ¿Cómo ha sido? Me encantaría saber de tus experiencias porque son lo que más nos va a aportar.

Así que, con "orgullo", os deseo el peor de los fracasos.

¡Hablamos!

asenjoalex

 
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