Orgulloso de ser Donostiarra

Soy Donostiarra y así me he sentido este 20 de Enero. Este día de San Sebastián es, seguramente, el más vivido por todos los easonenses y, como tal, aprovechamos su festividad para disfrutar y lucir nuestra arraigada cultura. 

DONOSTIA

Nuestros tambores, barriles, trajes y los fuertes golpes nos rocían el famoso sentimiento Donostiarra haciéndonos palpitar el corazón cada vez que cantamos al unísono la "Marcha de San Sebastián". 

MARCHA

Desde niños esperamos el momento de salir en el desfile infantil y tocar frente al ayuntamiento mientras todo Donostia nos observa sin ninguna duda de que haremos temblar la ciudad al par de nuestros tambores. 

A partir de los 14 años hay quienes entran en alguna sociedad y continúan esta marcha o quienes prefieren disfrutar de los anteriores. Pero pocos son los que pierden este día. Ni qué decir de la "Izada" y "Arriada" que intentamos llenar la Plaza Constitución más que la Puerta del Sol en añonuevo. 

PLAZA

A todo esto, he estado investigando sobre los orígenes de ella. Ingénuo de mí que creía que procedía de la Guerra Napoleónica cuando los ingleses nos dieron la espalda intentando invadir nuestra bella ciudad. La valentía sería mostrada por los golpes de los barriles. Error. 

Debemos remontar a 1597 cuando, bajo la protección del santo Sebastián, terminó la peste en el antiguamente barrio de Pasajes.  Entonces empezó la marcha de la Iglesia Santa María a la Iglesia de San Sebastián en el Antiguo. Después de diferentes procesos dicha ceremonia se concentró entre las murallas de la Parte Vieja y comenzó a referirse al comienzo de los carnavales. De ahí que cantamos "Ihauteriak datoz..." con la letra del himno de la Tamborrada.  La única influencia de los militares ingleses son sus uniformes que, guardados en San Telmo, inspiran a los actuales. Los barriles, en cambio, se refieren a los locales que en espera de agua hacían resonar sus barriles como petición de turno. 

Volviendo al 2018, este sábado ha reunido todo lo que carateriza la ciudad de la Bella Easo.

Hemos podido disfrutar de una ciudad cubierta de blanco, no por la nieve, sino por su cielo encapotado, las barandilas belle-époque y el color de nuestro distintivo suelo. La bahía lucía colores resaltados y el ayuntamiento se convertía en el protagonista del evento. 

Las olas saltaban en el espigón y dejaban alguna izquierda  insurfeable tras la isla.

El Kursaal mostraba el color que nos une al mar y canta patria en nuestros corazones. 

KURSAAL

Respecto a la lluvia, esta vez se ha portado. Solo nos mojamos en la Izada y la Arrriada respetando a los niños que, con toda ilusión, se disfrazaban y desfilaban. 

Ha sido un día especial, lleno de ilusión y añoranza a la vez. Otro año que nos queda para el próximo. Sintamos este año como una carta blanca a oportunidades. 

Especial mención a Richard Oribe, nadador paralímpico, que ha sido galardonado con el mayor premio que todo Donostiarra querría tener: el Tambor de Oro. 

Así damos fin a nuestro día y empezamos este domingo con cansancio pero grandes expectativas a su vez. 

Vistámonos de nuestra bandera y alcemos Donostia alto para que las demás ciudades vean nuestra valía. 

asenjoalex

 

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